La etapa
del cine mudo.
Lo que en principio fue un trabajo intuitivo a fuerza de
esfuerzos individuales, desde los años diez se
conviertió en un empeño empresarial, donde se plasmaban
intereses comerciales que generaban todo tipo de
incidentes, dado que el negocio iba en aumento y sólo
unos pocos querían controlarlo. Durante unos años la
imagen del cine norteamericano estuvo dañada por este
cúmulo de incidentes, particularmente por el
enfrentamiento MPPC y la Independent Motion Picture
Dristributing and Sales, con un enérgico Carl Laemle al
frente de la misma.
No obstante, estas luchas empresariales sirvieron en gran
medida para que empresarios como Adolph Zukor, Carl
Laemmle, los hermanos Warner, Marcus Loew, Samuel Goldwyn
y William Fox, que ya habían entrado en el mundo del
cine como exhibidores en los primeros años del siglo,
comenzaran a consolidarse como productores, con algunas
de las firmas que unos años más tarde darían origen a
las más importantes empresas de producción (Paramount,
Universal, Warner Brothers, 20th Century Fox, etc).
Si William Fox llevó a los tribunales a la MPPC de
Edison, acusándola de incumplir la Ley Sherman
(anti-monopolio) -el fallo será favorable a Fox en
1917-, Adolph Zukor será el promotor de un concepto de
industria que se mantendrá con el tiempo. Este comenzó
contratando a directores y actores importantes, se unió
a otros empresarios para consolidar una empresa de
producción con cierta estabilidad (la Paramount)
abordando películas de diversa envergadura, llegó a
establecer varios tipos de programas para las salas y, al
mismo tiempo, diversas fórmulas de contratación con los
exhibidores. Sus películas buscaban apoyarse en las
estrellas que figuraban al frente del reparto, lo que
confirmaba el objetivo comercial de su empresa. Pronto
tuvo muchos seguidores, y con ellos el naciente Hollywood
comenzaba a andar por los caminos más firmes, dado que
por estos años diez, en su aspecto creativo también se
había situado en los niveles más altos de madurez con
las aportaciones singulares de David Wark Griffith, sobre
todo con sus películas El nacimiento de una nación
(1915) e Intolerancia (1916).
En el seno de la industria ya se aprecia un gran moviento
de personal, no sólo por el sistema de contrataciones
que se hace de actores, técnicos y directores, sino que
muchos de estos profesionales se independizan creando sus
propias productoras. Son los años en que suenan con
insistencia los nombres de Mary Pickford, Lillian, y
Dorothy Gish, Theda Bara, Douglas Fairbanks, Rodolfo
Valentino o Tom Mix, y en la dirección a William S. Hart
y Cecil B. de Mille, entre otros muchos.
|